Nino Bravo A Fondo

 

Mis vivencias con Nino Bravo

Daniel Senón Martínez, chófer del cantante

 

   Hoy, 1 de Abril de 2003, me decido a escribir las vivencias que he tenido con Nino Bravo y ‘Los Superson’. ¿Motivo…? El próximo 30 aniversario o quizás los sentimientos que afloran de lo más profundo de mi corazón, a los 71 años de edad.

   Si mal no recuerdo, por el año 1969 yo tenía un microbús al servicio público de 9 plazas, marca Alfa Romeo, que por aquel entonces llevaba a un conjunto que se llamaba ‘Los Newton’s’. Un día vinieron ‘Los Superson’ para ver si les podía llevar a una actuación que tenían por la zona de Alicante, y es a partir de entonces cuando me pidieron si les podría seguir llevando. Me veía en dificultades para seguir con los dos grupos y es cuando decidí comprar un coche marca ‘Dodge’ con remolque para Nino Bravo y ‘Los Superson’, y contratar un chófer para el microbús, y así seguir con los dos.

   Nino tenía mucha confianza conmigo, tal que me contaba cuando tenía algún problema con el grupo, que era lo que más quería en aquella época, y sufría si había algún percance, igual que con su primera novia de Carcagente.

   A mi edad se me olvidan algunas cosas, pero lo que sí recuerdo con mucho orgullo es cuando Nino salía a cantar, siempre preguntaba por mí y decía: “Que venga Daniel”. Entonces iba al camerino y salía con él como si fuera su guardaespaldas, haciéndole paso entre la gente que le pedía autógrafos o le querían tocar y besar… En alguna ocasión llegué a quitarme el zapato y agitarlo para poder entrar.

   Recuerdo, al principio de las actuaciones de Nino Bravo y ‘Los Superson’ por la provincia de Valencia, que cuando la gente le oía cantar se quedaba tan sorprendida de su voz que se olvidaban de bailar, sólo Despedida de soltero de Nino con 'Los Superson' y amigoslo hacían unos pocos y a él le preocupaba, pero luego venía la compensación de los fuertes aplausos que recibía y esto le animaba. En uno de estos viajes, terminaron de actuar sobre las tres o las cuatro de la madrugada; estaban muy cansados y recuerdo que Nino me pidió acostarse en el maletero del coche, me convenció y le dejé. Sólo se lo consentí una vez.

   Uno de los viajes en que nos íbamos a Bilbao, estando en casa de Nino, su madre me dijo: “Estoy tranquila, Daniel, porque sé que eres un buen conductor”, y que Vicente, en plan de cachondeo, le dijo que yo iba menos que una tortuga o como me decían en muchas ocasiones ‘vas més espaiet que un cagat a casa del mege’, frase que seguro recordarán muchos. Pero tengo que añadir que nunca llegamos tarde a ninguna actuación.

   Cuando ya pasamos todos estos avatares las cosas parecían que iban a mejor, cuando les llamaron de una discográfica de Madrid. Para poder sacar los gastos del viaje y del hotel se buscaron una discoteca, con tal mala suerte de que era un local fracasado y por aquel entonces Nino todavía no era muy conocido. Se suspendió la actuación y no cobraron ni un solo duro, sólo lo de la casa de discos. No me pudieron pagar el viaje e incluso aún les presté algo de dinero a algunos de ellos para sus gastos de regreso a Valencia. Recuerdo que Nino, Vicente y Pepe me dijeron: “Daniel, este viaje lo pagaremos en las próximas actuaciones”. Y yo les contesté: “Estamos metidos todos en esto, no os preocupéis por mí, porque sé que Nino algún día triunfará”. Y, por supuesto, cobré.

   Después de este viaje estuve aproximadamente un mes sin saber nada de ellos. Luego, un día, recibo una llamada de Nino por teléfono y me dice: “Daniel, ven que creo que ya ha terminado la miseria, porque he cogido a un representante nuevo que se llama Meri, tengo buenos contratos y voy a grabar mi primer L.P.”

Nino con los hijos de Daniel   A los pocos días, hablando con Meri, confirmaba todo lo que Nino me comentó y en la primera actuación que hicieron me liquidaron todo, más una gratificación.

   A partir de tener al manager Meri, ya empecé a llevarlos por toda España: Bilbao, Gijón, Sevilla, Málaga y mucho por la provincia de Barcelona. Todo iba mucho mejor.

   La primera vez que Nino se fue a América, recuerdo que continuaba llevando por la provincia de Barcelona al grupo ‘Los Superson’ junto a un cantante llamado Henry Stephan que cantaba aquella canción de ‘Mi limón, mi limonero…’.

   Cuando regresó de América empezó a tener un gran éxito por toda España.

   Bueno, yo continuaba llevándolos a todos hasta que Nino empezaba a hacer algunos viajes él solo a Madrid, a las discográficas y demás. Al poco tiempo Nino me dijo: “Te voy a dar una noticia que no la sabe casi nadie, sólo la familia y algunos pocos amigos. ¡Me caso!”. Me comentó: “Como tú sabes, muchas veces hemos hablado de hacer un all i pebre. ¿Qué te parece si hacemos mi despedida de soltero en tu casa?”.

   Lo dijo sonriendo y yo le contesté: “Yo pago el all i pebre y todo lo demás, y mi amigo José Bau Rodrigo, ‘El granero’, que tú ya conoces, pagará las anguilas”. Entonces le pregunté: “¿Para cuándo?”, a lo que me contestó: “Para pasado mañana”. Me pidió por favor que no dijera nada a nadie. La boda y la despedida era máximo secreto.

   El día de la despedida, en mi casa me pidió que quería que estuviese allí a las 7 de la mañana del día siguiente (el día de la boda) en su casa, con el coche, para llevarle a la iglesia de San Antonio, adornando discretamente el coche para que no llamara mucho la atención de los periodistas. Así lo hice. Entonces subió al coche y me hizo aparcar un poco lejos de la iglesia, a unos 200 metros. Después recuerdo que le llevé a otra iglesia para despistar, y así varias veces.

   Después de la boda de Nino con Mary, seguí llevando a él y al grupo varias veces más, hasta que decidí comentarle que yo tenía tres hijos y a mi mujer en casa, y no podía seguir con ellos ya que había veces que nos pasábamos 10 ó 15 días fuera de casa. Despedida de Nino, en casa DanielLe dije que íbamos a coger un bar-fonda que estaba justo enfrente de mi casa para poder estar con mi familia. Le cayó el mundo encima ya que se habían acostumbrado todos a mí y sé que me apreciaban muchísimo. Hablé con uno del grupo, no me acuerdo con quien, y estaba dispuesto a comprarse una furgoneta para seguir llevando al conjunto.

   Llegó el día en que dejé de ser el chófer de Nino Bravo y del grupo, cosa que me dolió ya que yo, personalmente, quería mucho a Nino y al grupo.

   Nino era como un hermano para mí, ya que yo tenía unos 13 años más que él. Era una persona muy introvertida; sin embargo, con los amigos era muy alegre y simpático, tenía muy buenos sentimientos, quería mucho a todos los que le rodeaban… En fin, que era una buena persona. Después de treinta años de su fallecimiento, cuando oigo alguna canción o veo alguna imagen de Nino, se me ponen los pelos de punta.

   En fin, ellos siguieron con sus giras y cuando pasaban por Sollana venían a visitarme al bar. Hablábamos de cómo iban las cosas, me alegraba muchísimo de verlos, para mí era como si continuara con ellos.

   Al poco tiempo, no recuerdo exactamente cuántos meses, unos cinco o seis, después de haberlos dejado, vino la fatal tragedia. Recuerdo que escuché la noticia de la muerte de Nino en la radio y no daba crédito a lo que oía, estaba confuso… A las pocas horas empecé a recibir llamadas telefónicas de gente que sabían que lo conocía… Era cierto, Nino había fallecido.

   Fuimos mi mujer y yo al entierro, y recuerdo que me encontraba tan mal que no tuve la suficiente fuerza para darle el pésame a Mary y a su familia. Sentí su muerte tanto como he sentido la de mis padres y mis abuelos, lo digo de verdad.

   Después de esto, Pepe Juezas estuvo en mi casa. Aún recuerdo que todavía llevaba un collarín a consecuencia del accidente, y me contó que el mismo día del accidente, Suco tenía los billetes para ir a Madrid en compañía del dúo ‘Humo’, y que a última hora cambiaron de opinión, se fueron en el coche de Nino, un BMW nuevo, si no recuerdo mal, a Madrid.

   Estas son mis vivencias, las que recuerdo, de mi inolvidable amigo Luis Manuel Ferri Llopis, ‘Nino Bravo’, y otras que las guardo dentro de mi corazón.