Nino Bravo A Fondo

 

Andrés Zucotti: "La carrera de Nino Bravo en Argentina fue meteórica"

Entrevista por Mario Santillán

 

   Es un hecho totalmente objetivo que el éxito llegó a Nino Bravo mucho antes en los paises latinoamericanos que en su propia tierra, España. Quizá por ello, y por el gran recibimiento que tuvo en todos y cada uno de ellos, el corazón del desaparecido cantante guardaba un lugar especial para Latinoamérica.

   Argentina fue uno de esos países en los que sus visitas fueron ampliamente seguidas y comentadas entre sus admiradores y los medios musicales del momento. En el año 1971, Nino realizó dos viajes al país por petición de Phonogram Argentina, el sello que se encargaba de comercializar allí asus discos. De esas visitas nos quedan algunas fotografías y recortes de periódico porque, desgraciadamente, sus actuaciones en la televisión argentina no parecen haber sido conservadas.

   No obstante, y gracias a nuestro amigo y colaborador Mario Santillán, uno de los seguidores más acérrimos con los que Nino Bravo cuenta al otro lado del Atlántico, hemos podido acceder a una entrevista totalmente inédita, realizada a principios de los años 90 a uno de los responsables de Phonogram que acompañó al intérprete valenciano en sus visitas al país. Es el testimonio de Andrés Zucotti, un hombre que nos cuenta de primera mano el funcionamiento de las discográficas a principios de los años 70, cómo se recibía a los cantantes extranjeros que visitaban Argentina y, más concretamente, cuáles fueron los entresijos de los viajes de Nino Bravo.

 

Andrés, ¿cómo conoce usted a Nino Bravo?

 

A Nino Bravo lo conozco por ser empleado de una compañía discográfica como Phonogram, que tenía como licenciataria un sello que es Polydor. Nino Bravo grababa en Polydor. En una reunión de coordinación, en el año 69 o 70, escuchamos las cintas con las novedades que presentan los directores artísticos. Y escuchamos a un tipo que realmente tiene una voz fuera de lo común. El tipo cantaba "en serio", sin desmerecer a otros cantantes. Y tenía una personalidad, una "cosa" propia, algo que se desprendía de la potencia de la voz, del caudal, del gusto para cantar. Escuchamos un tema, y se decide bajo la dirección de Santos Lipesker, que era en ese momento el responsable de la parte artística y al cual pienso que se deben tantos éxitos, y se lanza acá el tema que, si mal no recuerdo, lleva por título "Te quiero, te quiero", de Augusto Algueró. Aquello reventó, entró a vender como loco.


¿Ése fue el primer tema que ustedes escucharon?


Han pasado 20 años, pero yo tengo entendido que ése fue el primer tema, o uno de los primeros. Escuchamos una cinta que vino de fuera, un Long Play, y seguramente luego se mandó a pedir así. El primer disco que lanzamos estoy seguro que fue "Te quiero, te quiero", que alcanzó cifras de ventas fabulosas para la época. Era una época difícil para pagar discos debido al problema de la pasta de policloruro de vinilo, se veía venir una gran necesidad en la industria del disco, es decir, una falta de materia prima. La materia prima era importante, acá no existía. Dependía de los embarques de esa época, se decía "el barco está en tal lugar, con eso tenemos unas existencias para dos meses"... Todas esas conversaciones se charlaban en la reunión de coordinación. Se hacía difícil entonces. Pero no nos apartemos del tema; lanzamos ese tema y se le apoyó con mucha difusión. Se pidió material fotográfico... Después de eso vino "Noelia", vino "Cartas amarillas", y un sinnúmero de temas.


¿Todos esos fueron temas fuertes?


Sí. "Cartas amarillas" es un tema hermoso, hermosísimo. Y después se decidió, no recuerdo quién fue el empresario que lo trajo a Nino...


¿Pudo ser Durán?


No recuerdo cuál fue... Pero me acuerdo que lo fuimos a recibir a Ezeiza y traía una cadenita con un cuerno. Le pregunté qué significaba y me dijo que era contra la "mufa". Un tipo muy simpático, muy canchero. Se quedaba encantado, como todos los artistas que vienen, de la cordialidad que tenemos los argentinos, de la belleza de la mujer argentina. Estuvo acá unos diez o quince días, estuvimos compartiendo la comida... Se fue, y se fue con la promesa de volver. Siguieron editándose discos, se hizo una conferencia de prensa donde asistió mucha gente, los recitales de él fueron exitosos así como las presentaciones en televisión... O sea, se había "prendido" a Nino Bravo. Había "prendido" porque era un tipo que era algo nuevo, hizo un "punching".


En España, durante mucho tiempo, se dijo que la carrera artística de Nino Bravo no había logrado cuajar todavía pero no por no reunir las condiciones, sino porque no tuvo tiempo cronológico, pero en América sí.


Claro, vos fijate que estamos hablando de una carrera en Argentina muy meteórica. Después nos enteramos de la noticia y en la compañía fue como si hubiera muerto un compañero nuestro diario. Fue una cosa... y la muerte tan trágica que tuvo en esa carretera nos dejó un sabor muy amargo porque había promesa de su regreso, escribía postales... No sé, tenía un don de gentes, era un muchacho que no estaba "subido al caballo" como se dice comúnmente. Era un tipo muy sencillo, un muchacho que se ve que "tenía calle". Era un gusto trabajar con él, fue una cosa muy agradable.


Nino Bravo vino a Buenos Aires en octubre de 1971. ¿Se hizo el recital en el Gran Rex?


Yo tengo entendido que sí. Sí porque fijate, vamos a suponer que hubiera fracasado el recital por falta de venta de entradas. Una flojedad en la venta se refleja en seguida, y este hombre siguió vendiendo sus Long Play. Yo me arriesgaría a decir que tiene cuatro o cinco Long Play en dos o tres años, o sea, una gran cantidad de sacar material. Eso refleja un éxito en la venta y la gente, que lógicamente es la que compra los discos, va a verlo al recital. Y más en esa época, donde el hecho de venir un artista de fuera no era tan común como ahora. Recién empezaban a venir con asiduidad. En esos años habían venido Tom Jones, Humperdinck, Serrat, Victor Manuel que también era artista nuestro...


Víctor Manuel sacó en Europa "La alemana", y Nino Bravo saca "Te quiero, te quiero" que fue disco de oro en Alemania.


Exacto. Pero eran dos estilos totalmente diferentes. Y dos personas totalmente diferentes. Víctor Manuel, asturiano como mi madre, es un tipo taciturno. Nino era un tipo expansivo, alegre, jovial. Victor Manuel es un tipo muy reconcentrado, de pocas palabras, muy correcto. Creo que acá vino una vez, con "Quiero abrazarte tanto" y una serie de temas, pero tuvo su carrera con más extensión que la que pudo tener Nino Bravo. Nino Bravo fue un fogonazo.


¿Te acordás cómo fue el momento en que ustedes reciben a Nino Bravo y cómo comienzan a laborar en los canales y en los diarios? ¿Cómo se estilaba en ese tiempo?


En ese tiempo, cuando se presentaba un artista, se programaban sus actuaciones en televisión, radio y revistas con anticipación. O sea, cuando él llegaba, iba gente de la empresa al aeropuerto, se le recibía, se le acompañaba al hotel y después se organizaba una serie de visitas a todos los medios gráficos, televisivos y de radio.


¿Eso lo hizo usted?


Sí, sí. Se hacía una conferencia de prensa importante invitando a artistas de la canción del mismo sello. Eso era lo habitual. Después se le despedía con una cena importante en un lugar céntrico que estaba de moda, una boîte de la época. Era distinto, han pasado 20 años y el gusto de la gente cambió. Como toda época tiene sus características.


Nino Bravo vino a principios y a finales del 71, pero ¿vino también en el 72?
 

Dos veces vino. La tercera vez iba a venir pero se "tronchó".


¿Cómo se hizo la selección de los temas musicales?


Eso lo hacía la dirección artística, no tenía nada que ver conmigo. Eso lo hacía el productor, el responsable del área del sello Polydor, que después lo comentaba con Santos Lipesker, el director general. Entonces lo hablaban, después se hablaba con la gente de ventas y se resolvía en esa reunión famosa de coordinación que hacíamos una vez por semana. Ahí cada uno "metía su bocadillo", se escuchaba el material, cada uno opinaba qué podía ser y qué no podía ser...


¿Ese material venía en crudo o ya estaba listo para ser lanzado?


Ya venía listo para ser editado. Venía armado completo, como estaba editado en origen. Se pedía la cinta y, a veces, cuando no había cinta, se llegó a copiar del disco. Eso en contadas ocasiones, porque Philips era aquí una compañía en la que se trabajaba con mucha organización, con un respaldo inmenso por parte de Philips International.


¿Viste a Nino cantando en el escenario?
 

Lo vi, y además parecía que hubiera 20 Nino Bravos. Tengo el recuerdo de haberlo visto, pero estoy en la duda de en qué recital. No sé si lo vi la primera vez o la segunda.


¿Sabías algo de Juan Bau?


Juan vino a Argentina, pero no llegó a ser el exitazo que fue Nino.

 

Háblame un poco de Juan Bau...


Nos conocimos muy poco. Vino en el 78, y se hizo el almuerzo, pero no tuve tanto contacto. Creo que, si no me equivoco, cuando vino a mí al poco tiempo me echan de la compañía. No te podría hablar de Juan Bau porque fue una cosa muy fugaz para mí.


Sus autores, Herrero y Armenteros, marcaban el mismo perfil y además era valenciano...


Sí, también era valenciano. ¿Sabes a quién le veo parecido con Nino, con todo el respeto? A Fernando de Madariaga.


El cantante valenciano Francisco también estaba siguiendo la línea de Nino Bravo.


Sí, lo que pasa es que Nino Bravo tenía un caudal de voz impresionante.


¿Era alto o bajo?


No, como la estatura nuestra, con el pelo lacio. Muy agradable, con una sonrisa muy pícara. Muy agradable. No estaba "subido al caballo" para nada. Joven, debía tener mi edad.


¿Venía solo?


No, venía con su secretario, con sus músicos. Venía con gente, con un séquito. Pero no iba de divo en absoluto, era muy sencillo. Yo sentí mucho su muerte. Los que estamos en esto nos hacemos carne de lo que es la vida del artista, y llegamos a quererlo mucho. Al artista se le quiere mucho.


¿Cómo te enteraste de su muerte?


Trabajando, y fue un shock.


¿Congeniaba bien con Santos Lipesker?


Sí. Lipesker congeniaba con todo el mundo, tenía una calidad humana fuera de serie. Era un tipo que tenía una gran calidad, yo le quería mucho. Es inolvidable.