Nino Bravo A Fondo

 

Emilio Sancho: "Manolito era un trabajador nato"

Habla el primo de Nino Bravo

 

   "Un 16 de abril, sin saberlo por qué, un cantante sin igual, todo un hombre cabal, en un instante se nos fue"... Así comienza la canción "Nino Bravo eres tú", con letra de Emilio Sancho Lozano y Llopis, primo madrileño de Nino Bravo que nunca ha dejado de recordarle desde aquel fatídico lunes de 1973. Ahora, comparte con todos nosotros sus más entrañables vivencias junto al primo, al amigo y al cantante...

 

Emilio, ¿cuál es tu relación exacta de parentesco con Luis Manuel Ferri?


Mi relación era de primo segundo. Su madre (mi tía Consuelito) y mi padre eran primos hermanos. Mi tía era Consuelo Llopis y mi padre era Emilio Sancho Llopis. Él era Luis Manuel Ferri Llopis y yo soy Emilio Sancho Lozano y Llopis. Yo tengo Llopis como tercer apellido y Nino lo tenía como segundo. Es decir, no éramos primos carnales, éramos hijos de primos hermanos, por lo que podríamos decir que éramos primos segundos o primos a secas.


¿Qué recuerdas de tu infancia con tu primo Manolito?


Mi padre nación en Játiva y, ya de chaval, se vino a Madrid. Aquí hizo su carrera de músico, conoció a mi madre, se casó y nacimos todos sus hijos. Yo nací en julio de 1949, por lo que Manolito era cinco años mayor que yo. Todos los hermanos de mi padre habían tenido hijas, así que mis abuelos paternos estaban deseando tener un nieto varón. Al nacer yo, lo primero que hicieron mis padres fue llevarme a Valencia, en septiembre de 1949, a que me conociera toda mi familia valenciana. A los pocos meses falleció mi abuelo paterno, parecía que hubiera estado esperando mi nacimiento. Manolito me conoció precisamente en esa ocasión, cuando yo tenía dos meses. A partir de ahí, muchos de los veranos íbamos a Valencia de visita, precisamente a la calle Visitación dado que en el piso de abajo vivía mi tía Pepita (hermana de mi padre) y en el piso de arriba mi tía Consuelito. Por eso a veces iba a casa de una o de otra, indistintamente. La relación era muy estrecha. Antes de empezar su carrera, cuando mi primo estaba con Los Hispánicos, yo me bajaba a verles ensayar. He viajado con él a Carcagente, a Játiva… Y después, cuando él ya triunfó como solista, siempre que venía a actuar a Madrid me llamaba para que fuera a verle. A pesar de la distancia entre Valencia y Madrid, hemos mantenido desde chavales mucho contacto. Por eso guardo un recuerdo imborrable de él.


¿Guardas alguna anécdota o vivencia de estas visitas a tus primos?


Solíamos ir a las playas valencianas en el popular trenet… Creo recordar que una era la playa del Saler y la otra la de la Malvarrosa. También fuimos a los Jardines de Viveros, que tenían un pequeño zoológico… Recuerdo que se metía mucho conmigo, me decía que “parlara valencià”, y yo le contestaba que no era valenciano sino madrileño. Le recuerdo como alguien entrañable. Gente que no le conoció suele decir que era muy seriote, y yo siempre he dicho que de serio nada, que si le hubieran conocido en la intimidad sabrían que era un cachondo y siempre estaba contando chistes y de buen humor. A pesar de que le costó tanto llegar arriba… La gente sólo conoce sus años de triunfo, pero parece mentira que a un hombre de su talento le costara tanto lograr el éxito. Incluso en algunas ocasiones barajó la posibilidad de dejarlo, porque veía que aquello no tenía salida. Lo mismo que ahora, que cualquier mindundi sin voz y sin mérito llega a lo más alto. Era un trabajador nato, se labró paso a paso su triunfo aunque durara tan poco. Yo siempre le recuerdo como un ser muy entrañable y con un cariño especialísimo para sus padres y para todos. Siempre procuro sacara el lado humano de ese Nino Bravo que la gente ya conoce por sus méritos artísticos. Su corazón le perdió, porque él precisamente venía a apadrinar al Dúo Humo cuando tuvo el accidente. El solía decir: “Como yo no he tenido apoyo, voy a intentar ayudar a los que empiezan”. Ahí se veía la dimensión humana de Nino… Hay gente que dice: “Si yo lo he pasado muy mal, ahora los demás que lo pasen peor”. Pero él no, él lo había pasado muy mal pero quería intentar que los demás no lo hicieran.


¿Qué puedes contar de sus actuaciones en directo?


Hay una anécdota al respecto que he contado pocas veces. Recuerdo que una de sus actuaciones en Madrid fue en una sala que estaba por la calle Atocha, antes de llegar a la Plaza Jacinto Benavente, casi enfrente del Teatro Monumental donde actúa la Orquesta de RTVE. Era una sala de fiestas muy famosa en aquel tiempo, estaba hasta arriba de gente. Mª Amparo y él eran novios, aún no se habían casado. Nino impresionaba mucho más en directo que en disco, que ya es decir. Normalmente pasa lo contrario, que cuando escuchas cantar en directo a un artista se te cae el alma a los pies, pero a mi se me ponen los pelos de punta sólo de recordar cómo sonaba en directo. Era algo tremendo, una voz que te envolvía por todas partes. De esta actuación en particular me acuerdo porque me demostró su valía, su humildad. Mª Amparo, mi novia y yo estábamos viéndole cantar en una mesita. Todos los asistentes le escuchaban con la boca abierta y, de repente, surge un huevo del público que impacta directamente en su camisa. Hubo un primer momento de estupor y se vio a los músicos como con intención de parar, pero Nino les hizo un gesto y siguió cantando, impertérrito, como si no hubiera pasado nada, con su huevo aplastado contra el pecho. Nada más acabar la actuación fui a verle al camerino. Él estaba un poco dolido: “Emilito, ¿has visto lo que ha pasado? ¿A cuento de qué? Yo comprendo que no le pueda gustar a todo el mundo, pero ¿por qué hay que actuar así?”. Yo le dije: “Mira, olvídate de eso Manolito. Seguramente esta persona podrá decir el día de mañana, como un hecho histórico, que tiró un huevo a Nino Bravo. Pero no te preocupes, porque lo que la gente piensa de ti está explicado en cómo te ha aplaudido el público y en los bravos que has recibido. Lo otro es una mera anécdota”. “Caramba Emilito, pues tienes razón, es verdad”. Con esto te quiero decir que otro cantante, en su lugar, hubiera parado la actuación, se hubiera ido al camerino y habría pedido explicaciones de ese comportamiento, pero él siguió allí tranquilamente y la ovación que se llevó al final fue tremenda. Él pensaba mucho en la gente, no hubiera podido dejar al público parado, interrumpiendo la actuación, por un simple cabeza loca.


¿Cómo definirías a tu primo Manolito?


Era una persona volcada en todo su entorno. Como te decía antes, muchos pensaban que era alguien estirado o serio… Sí es cierto que era tímido con la gente que no conocía mucho, pero con su familia y amigos era un cachondo y una persona con una capacidad de querer y de amar absoluta. Trabajador hasta el extremo, luchador hasta el último momento de su vida y muchas veces pensando más en los demás que en sí mismo.


¿Crees que a Nino se le ha reconocido lo suficiente?


En España ya había logrado llegar a la cima después de mucho esfuerzo y a pesar de que su vida pública durara tres años escasos. Me acuerdo como si fuera hoy que yo había pasado la Semana Santa en Cullera con unos amigos de Madrid y, a la vuelta, paramos en la casa de mi tía Consuelito y mi tío Manolo. Mi tía me dijo, ilusionada: “¡Emilito, tu primo ya va a sacar su primer disco!”. Se trataba del single que sacó con canciones de Manuel Alejandro. Había mucha emoción al pensar que por fin iba a llegar a cumplir su sueño, quién nos iba a decir que ese triunfo iba a ser tan efímero. Pero a pesar de faltar físicamente, su triunfo se ha seguido manteniendo casi 40 años, y aún sigue vivo. Nino Bravo es un ejemplo a todos los niveles: de esfuerzo, de superación, de gran persona… Es una pena que no se haga una película de su vida que sirviera de ejemplo. Al menos tenemos el musical que sigue por España, donde han intervenido ex compañeros de televisión. Gracias a vuestro esfuerzo aún sigue más vivo que nunca y yo me sigo emocionando al entrar a sus páginas web y ver comentarios de gente de todas las edades y de todos los lugares del mundo. Es muy emocionante.


¿Cuál crees que es el motivo por el que se le sigue recordando con tanta frecuencia en la actualidad?


Creo que, aparte de su voz, el secreto está en que cada una de sus canciones dice algo. Desde las más conocidas a las menos, todas te impactan, te lanzan un mensaje. Si eso lo acompañas con su impresionante chorro de voz, ese don natural que Dios le dio… Hay canciones que duran un verano y después pasan a la historia, pero cada una de las canciones de Nino Bravo está ahí, sigue viva, sigue transmitiendo un mensaje y sigue transmitiendo vida. El secreto es la calidad absoluta, no sólo de su voz sino de las canciones. En España, después de mucho esfuerzo, ya era valorado; pero en Hispanoamérica aún lo era más. Teníamos familia en Chile y Venezuela que nos llamaron para decir que, cuando se supo la noticia, paralizaron la programación de las cadenas para darla. Allí la gente lloraba por las calles… La canción “Libre” se convertiría después en un himno revolucionario en Chile. Llevaba sólo 3 años de vida pública y ya había traspasado las fronteras, imagínate si hubiera podido seguir ampliando su carrera… Al parecer, “el de arriba” quería escucharle más de cerca y se lo llevó, porque no tiene otra explicación. Es muy triste que se marchara con 28 años así. Nos ha dejado marcados, tanto a su familia de sangre como a esa gran familia que sois vosotros, todos los que le queréis igual o más incluso. Yo estoy seguro de que tiene que haber un plano de existencia mucho más justo y lógico que éste, a donde va esa energía que somos cada uno de nosotros; y él seguro que está allí, orgulloso de ver el cariño que todos le profesamos. Yo creo que sigue más vivo que nunca, y seguirá por mucho tiempo.


¿Cuál es tu canción favorita de Nino Bravo?


Hay algunas canciones que me impactan personalmente y que no son de las más conocidas. Si tuviera que elegir dos canciones suyas, me quedaba con “El tren se va” y “Es el viento”. Por situaciones personales de mi vida, éstas dos me parecen impactantes. Aparte de “Te quiero, te quiero”, “Puerta de amor”, “Libre” y todas en general. Hay cantantes que tienen una o dos canciones populares y el resto son relleno, pero todas las de Nino Bravo te emocionan.


Si quieres añadir algo más…


Que la familia en general, y yo en particular, estamos muy contentos de que haya gente como tú que sigue manteniendo viva la llama de mi primo.

 

Darío Ledesma