Nino Bravo A Fondo

 

Cristina Stop: "La voz de Nino Bravo no morirá nunca, pasará de generación a generación"

Entrevista por Darío Ledesma

 

   Uno de los programas estrella de Televisión Española a principios de los años 70 fue "Pasaporte a Dublín". Durante varias semanas, el estudio 1 de Prado del Rey fue el escenario en el que grabaron algunos de los mayores intérpretes de la música popular española. Entre ellos estaban Rocío Jurado, Junior, Los Mismos, Jaime Morey, Dova, Conchita Márquez Piquer, Encarnita Polo, Karina, Nino Bravo y Cristina.

   Esta última acababa de comenzar su carrera en solitario, tras formar parte de exitosos conjuntos como "Los Stop" o "Los Top", y junto a los que produjo hits como "Tres cosas (salud, dinero y amor)", "El turista 1.999.999" o "Yo te daré".

   Hace unos días tuve el gran honor y placer de mantener una larga conversación con Cristina. Compartimos recuerdos, opiniones y confidencias de un tiempo pasado, pero que aún permanece inalterable en la memoria de Cristina, una de las cantantes más carismáticas y populares de las últimas décadas en España, que se mantiene totalmente en activo en la actualidad, recorriendo los escenarios con sus grandes éxitos.

 

Cristina, ¿cómo comenzaste tu carrera en el mundo de la música?
Empecé muy chiquitita. Delante de mi casa, en Barcelona, tenía un centro aragonés en el cual bailaban y cantaban jotas. Yo, con seis añitos, escuchaba desde el balcón de mi casa cómo tocaban las castañuelas. Le dije a mi madre que me comprara unas, aprendí a tocarlas y empecé en el mundo de la música cantando y bailando jotas. Posteriormente, mi madre me llevó a clases de canto que daba un amigo profesor de música que vivía cerca. Este profesor tenía dos hijos gemelos que después resultaron ser también grandes músicos. Allí me enseñaron una serie de canciones de la época, y me llevaron a Radio Barcelona. En la radio casi gané un concurso de música. Después, más mayorcita, me escucharon Los Stop (que primero se llamaban Donald Duck) y fueron todos “a pedir la mano” a mis padres para que me dejaran ir a cantar con ellos. Así fue como empezamos. Primero hacíamos baile por pueblecitos de los alrededores de Barcelona, y se fijó en nosotros la discográfica Belter con la que empezamos a grabar nuestros primeros discos.

Después dejaste de cantar con Los Stop…
Sí, primero fuimos “Los Stop”, y después se grabó alguna que otra canción como “Cristina y Los Stop”. Luego tuvimos algunos problemas y se marcharon dos de los componentes, entrando dos nuevos y formándose “Cristina y Los Top”. Estuvimos dos años, y ya empecé mi carrera en solitario.

Una vez que comienzas a cantar en solitario, ¿cómo te llegó la oportunidad de participar en “Pasaporte a Dublín”?
Aunque fuera en solitario, yo seguía grabando para la discográfica Belter. Televisión Española hizo la proposición a varias discográficas, y de la mía nos presentamos “Los Mismos” y yo. Allí tuve la gran ocasión de mi vida para conocer a nuestro querido Nino Bravo.

¿Recuerdas cuándo conociste a Nino?
La primera vez que lo vi fue precisamente en Televisión Española, en “Pasaporte a Dublín”. Hasta ese entonces no habíamos coincidido en ningún lugar. Se da la coincidencia de que Jesús Carsí, el que fue manager de Nino, dejó de trabajar para él y siguió llevando mi carrera durante un tiempo largo, y justamente cuando me enteré del accidente y de la desgracia para la música yo estaba con Jesús Carsí, y con él fui al día siguiente de su entierro a llevarle una rosa roja a su tumba.

¿Qué te comentaba Jesús Carsí sobre su época con Nino Bravo?
No me comentaba él, sino que coincidimos en varios lugares en L’Hort de Baix de Elche, en Alicante… y tuvimos ocasión de actuar dos o tres veces juntos. No hacía falta que Jesús me comentara nada porque yo era una seguidora de él. Cuando Nino salía por televisión o en programas de radio, yo siempre estaba pendiente de sus grabaciones porque, de los cantantes españoles, era el ídolo para mí. Y no es “peloteo” porque te estoy diciendo algo muy sincero.

¿Qué recuerdos guardas de Nino?
¡Todos mis recuerdos son bonitos! Mi relación con él era genial, como con todo el mundo. Lo que pasa es que no siempre grabábamos juntos. Había programas en los que grabábamos unos cuantos participantes, después el resto… No coincidíamos todos los días, ya que a la hora de grabar las canciones que cantábamos de todos los demás no estábamos todos en el estudio, era distinto para cada uno. Pero, ¿cómo le voy a recordar? Como le recuerda todo el mundo: con un cariño impresionante, porque además de cantar como cantaba era una gran persona.

En “Pasaporte a Dublín” estaban las máximas figuras de la época… ¿Entre todos vosotros había buena relación, o existía también algo de rivalidad?
Entre el resto podría haber “piques”, pero yo no los tenía con nadie puesto que yo iba a lo mío, que era trabajar como íbamos todos. Yo, hasta el momento, no he tenido problemas con nadie de mi profesión. Y menos él, que subía al escenario y “se los comía” a todos. Imposible tener celos de nadie porque, si te pones a pensar, aunque fuéramos iguales musicalmente hablando, éramos todos de unos repertorios tan distintos que no podíamos tener competitividad. No había rivalidad, y yo desde luego no lo he percibido con nadie de ellos. Por ejemplo, yo me he encontrado con Rocío Jurado en algún que otro lugar y la he ido a ver, y me ha recibido con los brazos abiertos. Yo creo que éramos un grupo “tocado por la mano de Dios”. No habían celos ni queríamos pisarnos los unos a los otros; al contrario, más bien nos ayudamos en lugar de hacernos daño. Cada uno tenía su público. Ya te digo que, cuando Nino y yo cantábamos juntos, el público le esperaba a él y también me esperaba a mí porque éramos noticia de primera plana en ese momento. Vamos, que yo no he tenido ningún problema con nadie.

¿Cuántas veces a la semana rodábais para “Pasaporte a Dublín”?
¡Todos los días! Desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, si no había problemas. Antes no se rodaba como ahora, sino que se tomaban planos, se repetía, que si la luz falla, etc… Eran otros tiempos, y las cosas estaban bastante más difíciles. A veces, cuando terminábamos a las 9 o 10 de la noche, nos íbamos al estudio de grabación, como te contaba, para grabar los temas del siguiente programa.

Es decir, que las canciones que cantabais se grababan previamente en un estudio de grabación…
Así es. Como sabes, cada sábado se dedicaba el programa a uno de los participantes, y todos los demás hacíamos versiones… Por ejemplo, hubo un programa dedicado a Los Beatles que le tocó precisamente a Nino, y todos los demás cantábamos canciones de Los Beatles mientras que el protagonista de la semana era quien cantaba sus propios temas. Nosotros hacíamos como una comparsa para el programa que estaban emitiendo del personaje que tocara ese día. Estábamos todo el santo día metidos allí dentro. Sin embargo, yo creo que si a cualquiera de nosotros le dijeran de repetir, firmaba sin pensarlo. Fue una experiencia maravillosa, y la prueba está en que tuvo un auge tan importante por los que estábamos dentro. En este caso yo era la que menos, pero todos los demás eran gente que estaba en los primeros puestos y que siguió con sus maravillosas carreras, y todo el mundo lo está recordando todavía.

Comentabas que los temas se grababan en un estudio de grabación. ¿Ese estudio pertenecía a Televisión Española?
No, era un estudio que tenía contratado TVE para que todos los participantes del programa fuéramos a grabar allí. No grabábamos nuestras canciones, sino las que aparecían en el programa: Los Beatles, canciones típicas catalanas, temas de los años 40… Cada semana era una temática diferente.

¿Cómo eran los ensayos del programa?
Eran bastante rigurosos y trabajosos. Ya te digo, teníamos que estar allí con las cámaras, haciendo el “playback”… Tenías que memorizar muy rápidamente la canción que habías grabado el día anterior, y todas eran nuevas. En realidad, fue bastante agotador porque vivíamos prácticamente en Televisión Española, en Prado del Rey.

¿Recuerdas alguna anécdota que ocurriera durante la grabación del programa?
No, pero recuerdo una anécdota que me ocurrió con Nino, y te la voy a contar. Resulta que estaba recién casadito, y me enteré de que acababa de llegar con Amparo al mismo hotel donde estaba yo. Llamé a su habitación y se puso Jesús Carsí, quien me dijo: “Nino no se puede poner, está ahora descansando”. Le dije: “¿Qué se ha creído Nino para que no se ponga al teléfono, llamándole yo? ¡Ya verás tú!” (risas). Y por la noche, cuando llegamos al lugar de la actuación, él no tenía camerino porque se lo había quitado alguien. Nino me dijo en valenciano: “¿Me puedo cambiar contigo?”, a lo que yo le respondí: “¿Aquí qué pone? Cristina. ¡Pues entonces, aquí solo se cambia Cristina! Las comparsas no se cambian”. Y me dice: “¿Se puede saber lo que te pasa a ti?” Le dije: “Que si uno no se pone al teléfono cuando le llaman, entonces tampoco se cambia con la artista”. Y al final claro que se cambió conmigo, y de haber sido necesario me hubiera salido para que se cambiara él. Pero esta anécdota la recuerdo con mucho cariño.

Tras terminar “Pasaporte a Dublín”, ¿mantuvisteis el contacto?
Sí, mantuvimos el contacto y nos vimos en varias actuaciones. Y además te digo una cosa: no puedo ir a cantar a ningún lado sin que me pidan una canción de Nino Bravo. De hecho, yo en mi repertorio tengo bastantes canciones suyas. Me hice hasta un potpourri de sus canciones porque me las hacen cantar. De todos los escenarios que piso, no hay ninguno en el que no puedan decirte que yo hablo de Nino Bravo.

Del repertorio de Nino, ¿cuál es tu canción favorita?
En el potpourri del que te hablo canto “Un beso y una flor”, “Libre” y “Noelia”. Después tengo “Cartas amarillas”, “Esa será mi casa”… Prácticamente las tengo todas. En su repertorio no hay desperdicio por ninguna parte, son todas buenas.

¿Cómo te enteraste del fallecimiento de Nino Bravo?
Recuerdo que llegué a mi casa de una gala, y la chica me dijo que Jesús Mariñas estaba al teléfono. Me puse y le dije: “Perdona corazón, que acabo de llegar de viaje, ahora mismo estaba dejando las maletas”. Él me contestó: “Pues menos mal que tú has llegado a tu destino, porque hay quien no ha llegado al suyo. Se ha matado Nino Bravo”. Así mismo, como te lo cuento, palabras textuales. Se me cayó el teléfono, me fui al salón, me senté en el sofá y estuve un buen rato pensando qué había pasado. Fue un golpe tremendo. El entierro fue multitudinario y yo no pude acudir porque estaba en una gala que había firmado, pero al día siguiente decidí ir a llevarle una rosa roja

¿Cuáles crees que son las razones para que, después de casi 40 años, aún sigan escuchándose y vendiéndose todas sus canciones?
¡Y lo que se escucharán! Todo es porque Nino Bravo es una voz que no podrá morir nunca, como la de Frank Sinatra, Pavarotti… Por mucho que quieran cantar como él, nunca saldrá nadie que pueda tener esos matices, que pueda tener esa voz tan peculiar que tenía. La voz de Nino Bravo es irrepetible. Y como es irrepetible, seguirá funcionando siempre. Ahora mismo lo estáis recordando vosotros, pero sus actuales seguidores se lo inculcarán en el futuro a sus hijos, y esta voz va a estar para toda la vida. Su voz va a quedar años y años, nosotros ya no lo veremos.

Dejando ya tu relación con Nino, ¿cuáles son tus proyectos musicales en la actualidad?
Mis proyectos son seguir trabajando hasta que Dios me lo permita. En verano tengo unas galitas contratadas en Valencia, en Guardamar del Segura… Voy a hacer una presentación para una asociación contra el cáncer, y es algo que nunca me niego a hacer, ya es la segunda vez que actúo allí.

Por último, Cristina, si quieres añadir algo…
Quería daros las gracias por acordaros de mí para hablar de ese gran amigo, esa voz y esa persona tan entrañable para todo el mundo. Muchísimas gracias por concederme este honor.

 

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